miércoles, 29 de febrero de 2012
Un paseo #1 parte
martes, 24 de agosto de 2010
Luck #8 Papá
"¿Qué es lo que quieres por tu cumpleaños?"
Mamá empezó a hacerme esa pregunta cuando yo estaba en primero de secundaria. Mi primer cumpleaños desde que papá se fue de casa. Mi madre hacia todo lo que podía para que no sufriera porque papá no iba a estar en mi fiesta de cumpleaños. Por eso no podía decirselo.
Tenía la sensación de que lo que más querá en el mundo era algo que no debia confesar, ni entonces ni en lo sucesivo. A nadie, ni siquiera a mi mejor amigo...
No hay ni una sola foto de mi padre en casa. Mi padre es fotógrafo, por lo que, incluso cuando no trabajaba, siempre era él quien sacaba las fotos. No obstante, antes teníamos fotos en las que también salía él y no solo mi madre y yo. Sin embargo, un buen día las fotos de papá desaparecieron de los álbumes, como si nunca hubieran existido. Me di cuenta poco antes de mi decimotercer cumpleaños.
Nada más irse de casa, se marchó ha ejercer su profesión al extranjero, por lo que la única forma de verle era a través de esos álbumes viejos. Mi madre las había tirado todas, no había otra explicación. Después de perder aquellas fotógrafias no me quedaba más remedio que olvidar mis recuerdos y sentir rabia por la cobardía de mi madre. Sin embargo no fuí capáz de reprochárselo.
Delante de mí intentaba adoptar siempre una actitud alegre, lo cual tenia su mérito. Y aunque viviéramos las dos solas en casa debíamos esforzarnos por ser felices para que el hecho de que mi padre se hubiera marchado al menos no hubiera sido en vano.
Por mi cumpleaños mi mejor amigo me regaló un colgante con forma de flor increíblemente decorado y lleno de color y, dentro, tenía un marquito para poner una foto... una de papá.
"¿Qué es lo que quieres por tu cumpleaños?"
Tenía la sensación de que era algo que no podía confesar. Porque cada año, conforme se acercaba la fecha, la única respuesta que se me venía a la mente haría mucho daño a mamá...
"Quiero una foto de papá"
Por lo menos quería poner esa foto que papá sacó de mi sonrisa...
lunes, 2 de agosto de 2010
Luck #1 Colorido
Cuando estaba en el colegio, en mi clase había una chica pequeñita a la que yo admiraba en secreto. Tenía el cabello castaño y le llegaba hasta la cintura, tres pendientes brillantes en las orejas y unos labios color melocotón. Todo lo que llevaba iba en contra de las normas de la escuela pero a ella le daba igual. No tenía ninguna amiga y a veces se metían con ella, pero no parecía triste por estar sola. Ni tampoco lloraba cuando la atacaban.
Desde pequeña se me ha dado fatal defender mi opinión ante los demás, de modo que lo único que hago es amoldarme a la situación. Si ahora digo esto, quedaré bien. Si ahora hago lo de más allá, no me regañarán. Quizás por eso admiraba tanto a alguien como ella, que parecía vivir con libre albedrío. Soñaba con ser dibujante de cómics para chicas. De noche, en secreto dibujaba una historia tras otra. Era mi única alegría. Pero no podía contárselo a nadie. Decir que quería ser dibujante sonaba tan poco realista y las historias que escribía eran tan fantasiosas que me daba vergüenza hasta a mí. Me daba miedo que se burlaran.
Una tarde me encontré a aquella chica por la calle. Parecía una persona completamente distinta a cuando estaba en el colegio. Hablaba y sonreía mucho. El vestido con diseño de frutas de colores que llevaba aquel día le sentaba cien veces mejor que el uniforme. Y lograba que todo en ella resultara mucho más colorido. Aquella fue la primera vez que sentí verdadera envidia de ella. La ilusión que se reflejaba en sus ojos mientras me confesaba sus sueños llena de confianza me deslumbraba. El vestido que ella misma se había hecho era precioso y le sentaba de maravilla. Mientras que yo me sentía como si me hubiera dicho claramente lo aburrida que era.
Al pasar de curso nos cambiaron de clase. Nuestras aulas estaban lejos la una de la otra. Me sentía triste, pero a la vez aliviada. Era una sensación compleja. A veces, durante las reuniones matutinas y demás actos buscaba con la mirada aquellos cabellos tan bonitos que casi se trasparentaban al sol… pero nunca los encontraba. Había dejado de venir a clase, así que un día decidí ir a buscarla. Ahí es cuando me di cuenta de que no se trataba en ningún modo de vivir con libre albedrío sino que, por el contrario, para ella defender su modo de vida en un lugar donde la libertad era tan limitada era una lucha personal.
Aquel verano, debido al trabajo de mi padre tuvimos que mudarnos. Entonces conocí la tristeza y la aprensión que se siente al salir en solitario del rebaño. Sin embargo, allí adonde me dirigía había preparado un nuevo molde para mí. Y yo ajustaría mi color y mi forma para encajar a la perfección en ese molde. Así es como vive todo el mundo. Porque, a la hora de la verdad, eso es siempre lo más cómodo.
Aquella chica que se había apartado del rebaño monócromo y que era en sí misma como un caramelo multicolor siempre estaba mirando a través de la ventana. Y en lo más profundo de sus ojos se dibujaba un sueño color arco iris…


